|
¡Oh Padre Jesús!,
tú eres para nosotros paz
y confianza.
Por eso venimos a tí,
para confiarte nuestras
peticiones y deseos,
para darte gracias por
tus beneficios
y para prometerte, una vez más,
corresponder a tu Gran Amor |
Bajo tu protección nos acogemos,
santa Madre de Dios;
no deseches las súplicas
que te dirigimos en
nuestras necesidades;
antes bien, líbranos siempre
de todo peligro,
oh Virgen dolorosa y bendita. |