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NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES

Y la vistió de Reina para hacer olvidar su tristeza, y como vio
que aún seguía llorando le colocó en la mano esa maravilla de encajes
que es el pañuelo de gracia y esperanza para poder secar sus lágrimas.
En su paso de palio la virgen de los Dolores nos muestra su
rostro sin lágrimas, poniendo de manifiesto el dolor de una Madre
ante el sufrimiento de su hijo bajo el madero. La imagen fue tallada
en madera de pino en el año 1943, dentro de la nueva etapa estilística
del maestro sevillano D. Antonio Castillo Lastrucci.
Nuestra Señora de los Dolores camina por las calles de la ciudad
acompañada de la figura de San Juan Evangelista, discípulo
predilecto de Jesús. Imagen tallada por el imaginero sevillano Manuel
Ramos Corona.
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